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Claves para realizar una correcta fertilización de las praderas

18 marzo, 2019

El manejo de las aplicaciones variará dependiendo del nivel de materia seca que presenten las praderas y de la presencia de los distintos elementos nutritivos en el suelo.

Conseguir praderas abundantes y de buena calidad, que le den al ganado bovino los nutrientes necesarios para su buen desarrollo, dependerá de la especie que se cultive, la disponibilidad de agua y, especialmente, de realizar un adecuado y oportuno manejo de la fertilización del suelo, que proveean al suelo los minerales y nutrientes necesarios para que la especie escogida se desarrolle de manera adecuada y satisfaga los requerimientos nutritivos de los animales.

Las alternativas son diversas y pueden considerar aportes químicos, que se analizarán en este artículo, y orgánicos, los cuales pueden ser conocidos en http://www.elmercurio.com/Campo/Noticias/Noticias/2019/01/14/Tres-formulas-naturales-para-recuperar-el-suelo.aspx

Previo a aplicar cualquier fertilización es fundamental realizar un análisis químico de suelo, para medir la presencia de los distintos elementos y proyectar el nivel de fertilidad que podrá alcanzar la pradera.

Esos resultados determinarán qué tipo de fertilización se requiere.

Nivel óptimo

Si el nivel de la pradera es óptimo, es decir, produce 12.000 kg/ha de materia seca o más, la nutrición será de mantención.

“El objetivo es estimular el crecimiento de la pradera a la salida del período estival”, asegura Marta Alfaro, Subdirectora Nacional de I+D de INIA.

En esos casos, se recomienda aplicar entre 100 y 120 kg/ha de nitrógeno al año, en tres dosis. En el caso del fósforo, la idea es entregar entre 90 y 110 kg/ha en dos aplicaciones. En cuanto a potasio, se deben entregar entre 40-60 kg/ha también en dos aplicaciones. Además, se debe contemplar una aplicación anual, a fines de septiembre, de magnesio, azufre, boro y cobre.

Aporte para fertilidad media

Una pradera con fertilidad media produce 8.000 kg/ha de materia seca o menos, por lo que los expertos recomiendan someterla a una nutrición complementaria que considere entre 100 y 120 kg/ha de nitrógeno al año, parcializadas en tres aplicaciones; entre 110 y 120 kg/ha de fósforo al año, en dos tandas. Además, se debe realizar una entrega anual de 50-60 kg/ha de potasio, parcelada en dos partes. Asimismo, los expertos recomiendan llevar a cabo, a fines de septiembre, una aplicación de entre 30 y 40 kg/ha de magnesio y azufre.

Por su parte, Carlos Díaz Boudon, asesor experto en temas agropecuarios, advierte que si al inicio del tercer año los índices de fertilidad del suelo se recuperan, lo mejor será que el productor ajuste sus a los del “Nivel óptimo de fertilidad”.

Nivel de fertilidad baja

Una pradera con fertilidad baja produce alrededor de 5.000 kg/ha de materia seca o menos.

“Puede ser causado por una explotación indiscriminada de la tierra, lo que se genera al extraer y no reponer los nutrientes que el suelo posee de forma natural. Este tipo de agricultura ha sido responsable de la degradación del recurso suelo, lo que a su vez ha resultado en una muy baja productividad de cultivos y praderas”, explica Marta Alfaro.

Para intentar revertirlo, se recomienda aplicar entre 50 y 60 kg/ha de nitrógeno, en dos aplicaciones. En el caso del fósforo, lo mejor es entregar entre 110 y 120 kg/ha en dos tandas.

“La dosis de fósforo deberá repetirse durante tres años consecutivos, debido a que si bien los suelos de Chile cuentan con una gran disponibilidad de este mineral, también presentan una alta retención. Por lo mismo, es necesario entregarlo de forma agresiva para tener resultados a corto y mediano plazo”, explica Carlos Díaz Boudon.

Fuente: Revista del Campo


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