Publicidad
Javi Hidráulica

Cambio de ritmo en los carozos

14 enero, 2019

Tras más de una década de contracción, los nectarines y ciruelas suman un escenario positivo gracias al reciente auge de la demanda china. Mientras algunos ven un punto de inflexión, otros creen que es muy pronto para cantar victoria. Piden masificar las nuevas variedades que tienen mejor sabor y una mayor vida de poscosecha y desarrollar una campaña de márketing en Asia.

“En los carozos hemos visto precios decentes, pero no para salir a plantar. De hecho, nosotros estamos reemplazando superficie de variedades antiguas por otras nuevas, más que creciendo”, sostiene Cristián Allendes, presidente de Gesex, la mayor exportadora de carozos.

Allendes es cauto. Está preocupado de que el optimismo pueda llevar a tomar decisiones exageradas entre los agricultores.

Es que las últimas noticias son interesantes para el rubro de los carozos.

Dos temporadas atrás, la AQSIQ -el “Servicio Agrícola y Ganadero” chino- dio el permiso sanitario para ingresar con nectarines a China. Aunque la barrera se levantó en febrero, cuando buena parte de la temporada ya estaba jugada, alcanzaron a salir 2.858 toneladas.

La campaña 2017-2018 fue la primera totalmente liberada y los envíos llegaron a 16.654 toneladas. Es decir, uno de cada cuatro nectarines chilenos se fue a China. Como primer paso, bastante interesante.

“La apertura de China no solo permitió agregar nuevos consumidores, sino que también ayudó a descomprimir terceros mercados”, advierte Alejandro García-Huidobro, dueño de la exportadora Prize.

Eso sí, duraznos y damascos todavía siguen sin el permiso sanitario para ingresar a la potencia asiática.

Las que sí tienen las puertas abiertas son las ciruelas, incluso antes que los nectarines. Lo interesante es que la temporada pasada también hubo novedades importantes. Con el impulso de las variedades D’Agen, Chile mandó a China 41.319 toneladas de ciruelas en la campaña 2017-2018, un salto de 52,6 por ciento respecto de la temporada anterior.

Un escenario que poco tiene que ver con el panorama de la última década y media.

La baja de los carozos

Hay que viajar a 2002 para ver la travesía por el desierto que siguieron los carozos chilenos.

En ese año, según cifras del Ministerio de Agricultura, los nectarines sumaban 6.661 hectáreas, en 2014 llegaron a solo a 5.209 hectáreas. En 2018, eso sí, se notó una incipiente recuperación, llegando a 5.320 hectáreas.

Mientras que en los cerezos o los nogales se vivía una fiesta de plantaciones, en los nectarines y el resto de los carozos enfocados a la exportación de fruta fresca, como damascos, duraznos y ciruelas, se sufría una continua caída.

La contracción de la superficie tenía una gran explicación: un mercado poco receptivo a la oferta chilena.

Isabel Quiroz, directora ejecutiva de iQonsulting, afirma que el incremento en la oferta de las frutas tropicales en la primera mitad de los años 90, especialmente de mango, complicó a los duraznos y nectarines.

Los compradores se dieron cuenta de que había opciones más apetecibles.

“La mayor educación y exigencia del consumidor en cuanto a calidad de los productos hizo que no estuvieran dispuestos a volver a comprar los que no les produzcan placer”, sostiene Isabel Quiroz.

Los carozos están entre las frutas más difíciles de comercializar.

Su vida de poscosecha tiende a ser corta y para exportarlos se deben cosechar temprano. El resultado usual eran frutas con poco dulzor y ácidas.

Mientras los consumidores no tuvieron alternativas, los resultados fueron buenos para los carozos chilenos. Una vez que existieron, la competencia se hizo cuesta arriba.

Incluso los productores del hemisferio norte se han visto complicados en sus propios mercados.

En la actualidad, en las góndolas de los supermercados la presencia de duraznos o nectarines es de unas cajas, mientras que las uvas o manzanas tienen un par de metros de exposición.

En todo caso, los creadores de variedades frutales han trabajado en ofrecer plantas que dan frutas con un mejor balance de azúcar y acidez, mayor crocancia y comportamiento en poscosecha.

Eso sí, “el crecimiento es limitado porque la mayoría está bajo el control de exportadoras y manejadores de variedades que han acordado el control de la superficie. Lo cual les asegura mercado a quienes las producen y comercializan. No obstante, ya existen variedades que han finalizado su período de protección o que se han abierto a nuevos productores y creo que vendrá un nuevo desarrollo de esta industria” sostiene Isabel Quiroz.

El trabajo en terreno y en las centrales de embalaje, en todo caso, será esencial.

“Hay una dispersión importante en la calidad de la oferta de carozos. Por eso los resultados de precios pueden ser muy distintos. Es un buen rubro solo si se logra la fruta correcta en el campo, se la procesa en forma óptima y se coloca en un mercado específico”, advierte Cristián Allendes.

En tanto, Cristián Tagle, gerente comercial de Garcés Fruit, sostiene que los carozos están en fase de renovación como negocio.

“Hay algunas señales interesantes en el mercado, pero todavía la oferta chilena tiene espacio importante por mejorar. Hoy existe la posibilidad de ser rentables si se hacen las cosas bien. Hay que renovarse o morir”, afirma el ejecutivo frutícola.

“Hace tiempo que no se plantan nuevas superficies de carozos, pero el interés se ha reactivado”
ANDRÉS URETA, Asesor de carozos

219.622 toneladas de carozos se exportaron en la temporada 2017-2018, 31.098 toneladas más que en la campaña anterior. El alza fue liderada por las ciruelas, que aumentaron en 21.199 toneladas, seguidas de los duraznos que subieron 5.079 toneladas.

Fuente: Revista del Campo


Publicar un nuevo comentario