Publicidad
Syngenta

Estrategias para mejorar el negocio de la engorda

9 julio, 2018

Si bien el negocio ganadero ha estado complejo, mejorar la rentabilidad dependerá, en gran medida, de hacer una correcta elección de los animales, usar adecuadamente las herramientas y aprovechar las ventanas comerciales disponibles.

Complicado. Así definen en el sector ganadero el momento que vive el negocio de la engorda, un rubro que pasó de ser el de mejores perspectivas de crecimiento a uno de los más débiles. ¿La razón? Fallas estructurales de la actividad y, sobre todo, la alta volatilidad e inestabilidad del mercado en los últimos años.

Una muestra es lo que ocurrió en 2016 y 2017, cuando el valor de la reposición del novillo o del ternero era mayor que el del novillo gordo. Si bien esta situación ha tendido a cambiar, la rentabilidad del negocio está dada, en gran medida, por el volumen de la masa ganadera.

Pero los expertos insisten en que si las cosas se hacen bien, especialmente en el manejo de las variables que impactan el resultado final, el de la engorda sí puede ser un buen negocio.

¿Feedlot o pradera?

Engordar en el sur o el centro implica diferencias sustanciales respecto de los insumos e instalaciones que se necesitarán para generar el cow comfort (comodidad del bovino) adecuado.

Los expertos, en zonas donde las lluvias son abundantes, como en el sur, consideran que se debería disponer de galpones o pisos de cemento y mounds (montículos de lomaje suave) que le permitan al vacuno echarse y rumiar.

Rodrigo Prado, médico veterinario y consultor, plantea que montar feedlots desde la VII Región al sur, durante el invierno o las épocas donde las lluvias aumentan, aparece como lo más razonable.

“Con esto evitamos que los bovinos terminen con barro. Luego, durante las otras estaciones del año, podemos alimentar a los novillos en pradera, evitando tener que invertir en alimento”, advierte.

Carlos Díaz Boudon, jefe de la Cooperativa Agrícola Lechera Santiago (CALS) de Melipilla cree que en la zona central, específicamente en las regiones V, VI y Metropolitana, el feedlot es una buena alternativa.

Uno de los principales argumentos del experto para mantener esta posición es que las praderas en la zona central no son abundantes debido a que el suelo se utiliza, en gran medida, para la realización de proyectos frutícolas. A esto se agrega el hecho de que existen alternativas nutritivas atractivas y sumamente baratas al alcance de cualquier productor.

“El silo de maíz tiene mejor rendimiento, la alfalfa tiene más stock al igual que el maíz molido, los subproductos de las molineras como el afrechillo de trigo también tiene mayor disponibilidad”, precisa. Ello no implica descartar las pradera, sino que utilizarla cuando el pasto se encuentra vigoroso.

Aplicar economía de escala

Para Paul Escobar, investigador de INIA Carillanca, un elemento clave para que la engorda sea un negocio rentable es que el ganadero tenga la habilidad comercial de adquirir los insumos en el momento correcto.

Así, los engorderos que tengan animales alimentados en pradera -cuyo proceso que se extiende hasta la venta puede durar más de 120 días- tendrán que hacer un manejo eficiente de los recursos. Por lo mismo, resulta fundamental analizar bien las cantidades que se necesitarán antes de comprar el alimento.En ese contexto, resultará clave aprovechar el buen precio de los insumos.

“En el fondo, tienes que cumplir un requerimiento de la materia seca que necesita el animal y, dentro de eso, debes tener un requerimiento de almidón, fibra, fibra efectiva y energía. Esta cantidad es para ejemplificar, todo dependerá del productor y la raza del animal de engorda”, explica Paul Escobar.

La entrega de estos alimentos debe realizarse, idealmente, con la ayuda de un carro forrajero que permita hacer una mezcla homogénea en el tractor.

“Si solo entrego maíz molido y le coloco el pasto aparte, el animal puede comerse el maíz y no el pasto, generando enfermedades como la acidosis. Así, uno pierde dinero en lo que no consumió y en el tratamiento de la enfermedad”, agrega Carlos Díaz Boudon.

Cómo elegir al novillo de reposición

Otro de los aspectos a considerar es el que se relaciona con la elección del novillo de reposición. En ese punto, uno de los factores que más influyen en su futuro desempeño como animal de engorda será su raza.

En ese contexto, expertos advierten que en la actualidad hay dos líneas que deberían ser consideradas por los engorderos: la británica, cuyos ejemplares más valorados son hereford y angus, los cuales alcanzan un peso terminal cercano a 470 kilos, y la continental europea, donde charolais, simmental y limousin destacan porque pueden llegar a pesos de 520 kilos.

Pero eso no es todo. Otra de las opciones que han surgido en el último tiempo son los híbridos o cruzas de razas. Así, por ejemplo, se puede llegar a que al cruzar un hereford con un angus, ambos de raza británica, el “vigor híbrido” (implica que ese animal tiene mejores características que sus padres) del animal resultante supere en peso a uno de raza continental europea.

Según Carlos Díaz, esta cruza además mejorará la eficiencia de conversión del alimento (ECA), que es la cantidad de alimento que el animal consume por cada kilo de peso que aumenta.

En la misma línea, Paul Escobar sostiene que el mercado nacional apuntará cada vez más a estas variedades híbridas, ya que lo que se busca es obtener una mejor calidad. El problema, dice, es que el cliente o consumidor, por lo general, busca lo barato, es decir, no se preocupa de si lo que está comiendo es aberdeen, angus o hereford.

“En el caso de que exportásemos, la situación sería distinta, por lo que nos tendríamos que preocupar más. De todas formas, nuestro país apuesta a esto porque si en algún momento se quieren exportar grandes volúmenes, cosa que nunca se ha logrado, se podrán vender estas variedades”, agrega.

Lo importante, dicen los expertos, es que antes de adquirir cualquier animal -más allá de si es de una raza pura o híbrida-, el productor analice las condiciones en las que fueron criados, para lo cual deberá tomar en cuenta aspectos como si fueron sometidos a pradera o establo o si se alimentaron de pasto o feedlot , entre otras.

Una de las herramientas que han ido ganando espacio en este negocio son los anabólicos, cuyo uso es controlado desde hace poco por el SAG. De hecho, a partir del 26 de agosto del año pasado que entró en vigencia el “Sistema de control oficial de comercialización y uso de anabólicos con fines de promoción del crecimiento en bovinos”, el cual norma la prescripción, compra y venta de estos productos (si desea inscribirse o tiene consultas, ingrese a http://www.sag.cl/ambitos-de-accion/sistema-de-control-oficial-de-comercializacion-y-uso-de-anabolicos-con-fines-de-promocion-del-crecimiento-en-bovinos).

Carlos Díaz Boudon recomienda su uso solo en predios que cuenten con manejos nutricionales adecuados. En caso contrario, dice, su uso no tendrá efecto alguno, debido a que los animales no van a subir de peso. Es más, advierte que al momento de intentar vender el animal pueden surgir inconvenientes producidos por la mala alimentación y el registro que quedará del uso del estimulante de crecimiento, lo que a su vez dañará el valor de venta del novillo.

Fuente: Revista del Campo


Publicar un nuevo comentario