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Haitianos también incursionan en el rubro agrícola de Osorno

20 julio, 2017

haitianos1Ante la falta de trabajadores dispuestos a residir en los fundos y localidades rurales de la zona para desarrollar las labores del campo, los empresarios han decidido contratar mano de obra extranjera, especialmente, proveniente de Haití para cubrir esa necesidad. Si bien el arribo de esta “colonia” se constató este verano en el área frutícola, posteriormente buscaron oportunidades en la construcción y servicios.

La escasez de mano de obra en los predios agrícolas es una realidad que se ha acrecentado en los últimos años en la provincia. Así lo han manifestado a este mismo medio distintos empresarios del rubro pecuario y lechero, quienes esgrimen que el cambio generacional asociado a la acelerada modernización material y cultural de las ciudades en un mundo globalizado, lleva a que los jóvenes busquen otras alternativas antes de heredar la posta de sus padres en los predios.

Horacio Carrasco, empresario agrícola y dirigente gremial, plantea que tampoco se han generado nuevos incentivos para seducir a matrimonios incipientes o personas independientes para que residan y trabajen la tierra, aprovechando las ventajas que eso implica en cuanto a techo, cama, comida, calefacción y gastos básicos que están prácticamente asegurados en este rubro.

Rubros

Toda esta situación ha provocado que cada vez más agricultores se inclinen por contratar trabajadores de origen haitiano, quienes llegaron masivamente este año durante la temporada estival para integrarse principalmente a las cosechas de berries y otros frutales, debido también a la merma de personas dispuestas a desempeñar estas funciones.

Terminada la temporada alta, muchos se quedaron en la provincia buscando nuevas alternativas de trabajo. Hoy se les puede ver cumpliendo distintas tareas relacionadas a los servicios por ejemplo, en bencineras y comercio, como también en faenas de construcción y vialidad, labores pesadas donde se requiere esfuerzo físico.

A eso se sumó ahora último la alternativa del campo, donde obtienen techo, calefacción y enseres básicos, más un sueldo que parte en el mínimo, pero que puede ir aumentando.

Mientras que otros tantos regresaron a la zona central, sobre todo Casablanca en la Región de Valparaíso, persiguiendo nuevas labores de cosecha de productos de estación como los viñedos y hortalizas. Así lo afirma Wismond Dorvilus, un joven haitiano de 25 años que llegó a principios de año junto a una caravana de inmigrantes desde Santiago y que hoy trabaja en la agrícola Alsan S.A. camino a Río Negro del empresario Jorge Álvarez-Santullano.

“Mi trabajo en el campo es atendiendo animales, cargando la comida y otros cuidados. Antes yo trabajaba en una casa de remate y en la fruta, con mandarinas, arándanos, de todo. Allá (Haití) sembraba café y yautía, que son semillas que no se pueden plantar aquí por el frío”, dice Dorvilus, quien dejó a su madre y dos hermanos en el país caribeño, su padre falleció.

Si bien está relativamente cómodo en la residencia, detalla que gana el mínimo debido a que no posee ningún estudio en el área. Por lo mismo, no es mucho lo que puede enviar a su familia.

“En este campo como gano el mínimo no me alcanza para mandar plata a mi país, de todas formas pienso quedarme un tiempo más para obtener la residencia definitiva y la visa, pero hay que sacar el permiso de trabajo de nuevo”, afirma.

Su plan es seguir aprendiendo de este trabajo, afianzándose en el campo para incrementar lo antes posible sus ingresos y así dar paso a nuevos desafíos. “Mi objetivo en Chile es obtener la residencia para así poder viajar a otro más grande. A mi me gustaría ir a Canadá sacando la visa americana para hacer negocio comprando cosas allá y vendiéndolas en Haití. El problema es que en Chile no se puede comprar nada para mandar para allá”.

Aportes

Desde Aproleche, su gerente Michel Junod sostiene que desde el gremio en general “nos hemos ido dando cuenta de la importancia que tiene el encontrar talentos y poder incorporar no sólo a inmigrantes sino a distintos tipos de personas. Hoy día están ingresando a la lecherías no sólo agricultores, sino también cargos contables o administrativos en general (…). En ese proceso, dentro de lo que hemos visto, los haitianos han andado estupendamente bien”, detalla.

Todo ello, dice Junod, pese a que los inmigrantes vienen sin un conocimiento acabado de la lechería. “Ellos son en general técnicos que no tienen estudios superiores, sino simplemente egresados de colegio sin especialización alguna en la parte agrícola”, precisa.

Sin embargo, sus ganas de aprender, trabajar, adaptarse hacen que cada vez sean más cotizados por los empleadores locales.

“Si hay algo que tienen en común o que los caracteriza es justamente que son respetuosos y tremendamente agradecidos de la oportunidad que tienen de poder desempeñarse trabajando acá”, complementa Junod.

Aunque Aproleche aún no tiene el dato exacto de cuántos extranjeros de origen haitiano están trabajando en las lecherías de la provincia, según las estimaciones de Wismond Dorvilus, cerca de 500 compatriotas residen actualmente en la provincia de Osorno.

Jorge Álvarez-Santullano, representante legal de la empresa agrícola y ganadera donde trabaja Dorvilus, reconoce que “esta es la primera experiencia que tengo y quise ver cómo funciona el sistema. Ellos son personas de trabajo y la personas que está trabajando conmigo anda siempre contento. Yo me he preocupado harto de llevarle cama, sábanas, ropa, abrigo, que esté bien la casa y esas cosas”.

Según el empresario, efectivamente “hoy la gente ya no quiere trabajar en el campo y los jóvenes tampoco quieren estos trabajos. Yo empecé de muy niño en el campo y hoy día la gente no quiere hacerlo”, apunta Álvarez-Santullano, quien por recomendación de un contacto en la agrícola Santa Carmen -frutícola que tuvo a los inmigrantes este verano- se decidió por contratar a Wismond.

Límite legal

Sin embargo, hay límites y aunque la ley laboral establece igualdad para todos los trabajadores, tanto chilenos como extranjeros, existen algunos requisitos para los inmigrantes, siendo la primera o la más básica de ellas, contar con la visa de trabajo correspondiente y un contrato ante notario.

“En cuanto a los extranjeros, la normativa laboral dice que la cantidad de trabajadores chilenos por empleador debe ser de al menos un 85% en una misma empresa, siempre y cuando tenga más de 25 trabajadores”, explica el seremi de Trabajo, Claudio Villanueva, agregando que se excluyen de esa limitación a funcionarios con grados técnicos y profesionales. De esta manera el porcentaje de trabajadores extranjeros por empleador no debe superar el 15%.

Aún así el seremi sostiene que “en materia laboral siempre es bueno ver el caso específico y establecer las excepciones según la condición, rubro y tipo de funciones que cumplen los trabajadores”.

“Son regalones míos”

Nancy De La Hoz, productora lechera del Fundo La Chacra, en la zona de Las Cascadas, desde marzo tiene a dos trabajadores de origen haitiano.

“No están en la ordeña, sino que en el predio, uno de ternerero y otro hace varias cosas, de todo un poco. Pero con la capacidad que tienen pueden hacer cualquier trabajo porque, al menos las personas que a mí me tocaron, son muy educados, respetuosos, con ganas de trabajar y de ganar plata”, dice De La Hoz, quien administra el predio junto a su marido.

Según explica la agricultora, al igual que el caso de Álvarez-Santullano, estos jóvenes también llegaron por recomendación.

“Ellos estaban haciendo obras de construcción y como terminó la obra, (el capataz) nos dijo que tenía dos chicos que querían trabajar, que no saben nada de campo y que hay que enseñarles como a uno le gusta que se hagan las cosas. La verdad es que tuvimos muy buen ojo porque son muy buenos trabajadores y si bien no saben nada, tienen buena voluntad, buena disposición y la verdad es que trabajan hasta mejor que los obreros nuestros”.

Uno de ellos es llama Bergane Nestant de 25 años y habla más español que su compañero Johncy Dehilaire de 26.

Cada uno recibe un suelo de $500 mil más la estadía gratuita en el fundo. “Ellos viven dentro del predio agrícola, tienen un espacio para hacer huerto si quieren, leña, luz, agua, cama, además de agua y los insumos básicos(…). Son como regalones míos. Ellos se lo merecen, así que los invito a tomar once, porque siempre están dispuesto a trabajar y colaborar en todo”, concluyó De La Hoz.


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