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Syngenta

Las manzanas tienen que buscar un nuevo norte

7 julio, 2015

manzanas1Si bien esta temporada será una de las peores en los últimos 20 años, con caídas entre 20% y 25% respecto de las del año pasado, en el camino aparecen temas estructurales, como la creciente producción de Estados Unidos, que imponen nuevos desafíos a los productores nacionales. 

No hay dos lecturas entre los productores y exportadores de manzanas: los resultados de la presente temporada han sido negativos. Nefastos. Para el olvido. Incluso, hay quienes ya están diciendo que esta ha sido la peor campaña en los últimos 20 años. La situación viene a aumentar la angustia de los productores, que ven cómo el mercado de las manzanas a nivel global se viene complicando cada vez más.

En lo que se refiere a esta temporada, las cifras hablan por sí solas. A la fecha, cuando ha transcurrido alrededor del 65% de la temporada, existe una caída de alrededor del 30% en los volúmenes exportados por Chile. Y si bien se espera que en los últimos meses del año haya una recuperación, todo parece indicar que los números no llegarán en ningún caso a los conseguidos durante el año pasado, cuando los envíos nacionales de manzanas superaron las 808 mil toneladas. De hecho, se espera que en 2015 los volúmenes exportados por nuestro país sean entre 20% y 25% inferiores a los de la temporada 2014.

La situación es el resultado de una suma de factores ajenos, en su mayor parte, a los productores nacionales. Primero fue el clima, el que en el hemisferio norte jugó en contra de los productores chilenos: implicó cosechas excepcionalmente grandes.

Otro factor que complicó el panorama para las manzanas chilenas fue la situación de Rusia, país que el año pasado restringió sus importaciones de frutas y hortalizas provenientes de la Unión Europea. Esto a la fecha ha ocasionado que los países que tradicionalmente exportaban manzanas a ese destino, hayan tenido que quedarse con ellas y comercializarlas en su propio territorio o desviarlas a otros mercados. Lo concreto es que esta situación ha generado que muchos de los mercados a los que Chile tradicionalmente ha llegado con sus manzanas se hayan visto por estos días inundados de fruta.

Así, la temporada partió mucho más lenta de lo habitual, pero los productores y exportadores esperaban que a medida que avanzaba debía ir aumentando la demanda. Sin embargo, hasta la fecha eso no ha ocurrido.

A ello se sumó que en el país, el clima jugó malas pasadas. Las altas temperaturas del verano impactaron en la calidad de las manzanas nacionales, por lo que mucha fruta presentó problemas de color y baja firmeza, lo que incidió de forma directa en su capacidad de guarda, impactando en su condición de exportación.

“Normalmente cuando existe un alto volumen en el hemisferio norte, la temporada se atrasa y los exportadores guardan esperando la baja en el volumen. Sin embargo, este año la guarda, especialmente la de Gala, ha sido difícil. Entonces, el porcentaje de fruta apta para la exportación tardía, debido al color, ha bajado. Las que se han salvado han sido las variedades más tardías como la Pink Lady y la Fuji, aunque en algunos casos también han presentado algunos problemas de color”, explica Isabel Quiroz, directora ejecutiva de iQonsulting.

El efecto devaluación

El exceso de fruta inevitablemente afectó los precios, con valores inferiores a los obtenidos durante 2014.

En Estados Unidos, por ejemplo, los menores precios respecto a la campaña pasada se han extendido para todas las variedades de manzanas, tanto locales como chilenas. Una de las más perjudicadas ha sido la Gala, la cual esta temporada se ha cotizado en alrededor de 22-23 USD/18K, cifra bastante inferior a la alcanzada en 2014, cuando llegó a 32-36 USD/18K.

En Europa las cosas han estado algo mejor. En las últimas semanas los precios en las últimas semanas se han mantenido estables, llegando incluso a niveles levemente superiores a los de la temporada pasada en la misma fecha. La Gala, por ejemplo, se ha cotizado en alrededor de 20 EUR/18K durante toda la temporada, variando su valor entre 1 y 2 euros, mientras que la Granny Smith ha oscilado entre 19 y 21 EUR/18K.

Y si bien este año el dólar ha estado con valores altos, la devaluación del euro ha venido a minimizar el efecto positivo. Por ello, buena parte de las preocupaciones de los exportadores al Viejo Continente por estos días no están centradas en los precios, sino más bien en esta devaluación frente al dólar, que en el último año ha llegado a una cifra que supera el 20%.

“Si comparamos 20 euros del año pasado con 20 euros de este año, incluso si consideramos que el tipo de cambio es mejor ahora, nos daremos cuenta que el valor en pesos por productor es casi 50% más bajo, lo que impacta fuertemente en los bolsillos de los exportadores chilenos”, asegura Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut.

Buscando un refugio

Los productores y exportadores no se han quedado sin hacer nada, sino que salieron a buscar nuevos mercados.

Así, los productores están impulsando con mayor fuerza los envíos a Asia, especialmente a China, mercado que ha recibido alrededor de 35% más de fruta que el año pasado en igual fecha.

En ese país los precios se han mostrado bastante similares a los apreciados en una temporada normal como la de 2012 o 2013. La Gala, que representa el 80% de los envíos a ese mercado, alcanzó en las últimas semanas precios de entre 30 y 40 USD/19K, para los calibres 100, 113 y 125, en las categorías Premium y Extra Fancy.

“Esto es una muy buena noticia para los exportadores chilenos, pues pese a que ha habido mayores envíos desde nuestro país y Nueva Zelandia, los precios se han mantenido estables”, indica Gonzalo Salinas, analista de mercado de iQonsulting.

Sin embargo, los chilenos no son los únicos que están buscando nuevos destinos para su fruta. Por ello, para diversos especialistas el atractivo de China como destino para las manzanas chilenas tiene sus días contados, debido a que hace un tiempo el gigante asiático permitió la entrada a la fruta estadounidense, lo que ha generado que los exportadores de ese país estén presionando con fuerza y que la oferta de manzanas en la actualidad haya aumentado de forma importante.

Otros destinos que han ganado fuerza en las últimas semanas para los exportadores nacionales son los países del Medio Oriente, los cuales están presentando precios bastante atractivos.

“Si en el resto del mundo los precios han caído 30%, en Medio Oriente han subido cerca de 16%, respecto de la temporada pasada”, asegura Manuel José Alcaíno.

Mirando el futuro

Pese a que buena parte de los eventos que explican el delicado presente que viven las manzanas chilenas son circunstanciales, existen otros que están relacionados más bien con aspectos estructurales, los cuales a juicio de los expertos deben ser considerados por la industria en su conjunto a la hora de diseñar los lineamientos del negocio en el futuro.

Así, uno de los temas más importantes es el que se refiere al sucesivo aumento de la producción de manzanas en el mundo, donde países como Estados Unidos han tomado la delantera, plantando en los últimos años cientos de nuevas hectáreas.

“Esta es una situación estructural que se viene produciendo hace varios años y que a mediano plazo debiera influir de forma negativa en el comportamiento de las exportaciones chilenas, debido a que Estados Unidos contará con mayores volúmenes producidos de forma doméstica”, indica Manuel José Alcaíno.

Por lo mismo, las recomendaciones apuntan en primer término a la búsqueda de nuevos mercados que puedan estar interesados en comprar manzanas chilenas, como África, el sudeste asiático o ciertas regiones al interior de China que hasta ahora no hayan sido exploradas. La idea, dicen quienes conocen del tema, es volver a observar lo que se ha hecho hasta ahora y buscar lo distinto, lo nuevo. Pero ello implica también conocer cuáles son las necesidades de esos mercados, para adecuar la variedad, color, nivel de dulzura, tamaño, entre otros factores, a esas demandas, que podrían ser distintas de las que actualmente están satisfaciendo los productores nacionales, enfocados a Europa o Estados Unidos.

Tan fundamental como redefinir a qué mercados se enviará la fruta, será modificar la forma de producir, e incorporar cada vez más tecnología que permita producir manzanas de la más alta calidad y que llegue en buenas condiciones a destino. Ello significa no solo realizar un correcto manejo del huerto, especialmente en lo que se refiere a nutrición y riego, sino también modificar el diseño, como por ejemplo apostar a las nuevas técnicas de huertos de alta densidad, que al tercer año permiten obtener producciones, y variedades más nuevas y modernas.

“El gran problema al hablar de reconversión es que llevar a cabo este proceso es tremendamente caro, por lo que es muy probable que sólo los productores más grandes tengan los medios para hacerlo”, advierte Carolina Dosal, gerenta de Empresas Dosal.

Pese a ello, dice la también vicepresidenta de Fruséptima, esta es una tarea que se debe tratar de realizar sí o sí. “Y es que no se debe olvidar que si bien los costos de realizar una reconversión son altos, los beneficios también lo serán, por lo que ahí está la clave del asunto”, asegura.

Fuente: Revista Del Campo


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